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Santuario Diocesano del Señor del Hospital

DESCRIPCIÓN

La construcción de este edificio religioso comenzó a edificarse en el año de 1888, de ahí que el estilo es neoclásico tardío, cuenta con varios elementos que lo ornamentan. Además, con ciertas características propias de la arquitectura románica y renacentista. La Consagración y Bendición del Templo del Señor del Hospital tuvo lugar el 30 de abril de 1924. Posteriormente, en el 2010, se le otorgó el título de Santuario Diocesano del Señor del Hospital, quedando las funciones anteriores como parroquia.

El atractivo principal del templo es el Cristo Negro ubicado en su nicho principal del altar mayor, imagen religiosa que se venera desde el año de 1560 a su llegada a lo que hoy es la ciudad de Salamanca. Esta figura es de las originales durante la conquista espiritual, hecha de una técnica purépecha michoacana cuyo principal material es la pasta de caña de maíz, ha generado una versión milagrosa en cuanto a su misterioso cambio de color blanco a negro, la posición de su cuerpo, de un Cristo agonizante a un Cristo muerto y a los milagros que ha realizado a través de los siglos. Antes, el Cristo del Señor del Hospital, como comúnmente se le conoce, se encontraba en la capilla de la Virgen de la Asunción (hoy templo Expiatorio), que data de 1560 y anexo el hospital para indígenas, construido en 1563 (ahora ya desaparecido). Ambas obras mandadas proyectar por el primer obispo de Michoacán Don Vasco de Quiroga.

Es ya una tradición que cada Martes Santo y durante la Semana Santa distintas peregrinaciones y danzas autóctonas, provenientes de diferentes regiones del país se congregan en el Santuario Diocesano, en el que los fieles piden milagros o dan las gracias por algún favor recibido del Cristo Negro. En el mes de junio, dentro del marco de las celebraciones del Corpus Christi, los gremios de oficios de trabajo ofrecen como ofrenda la cera escamada con motivos religiosos al Santísimo Sacramento y de paso se visita y se venera la imagen del Cristo de pasta de maíz. También se honra y venera esta sagrada imagen durante los festejos del Jueves de la Ascensión del Señor.

Además de esta enigmática figura, el interior del templo cuenta con siete excelentes pinturas murales clásicas con temas referentes a la vida, pasión y muerte de Jesucristo, creadas por el artista zacatecano Candelario Rivas, realizadas entre 1921 y 1924. La decoración en los muros y bóvedas fue obra del presbítero francés Ives Grall, quien también estuvo a cargo de ornamentar el Templo de las Tres Caídas que estaba a su cargo como capellán.